La atención médica es el corazón de un reclamo de compensación laboral. En California, tu tratamiento debe darse sin costo para ti cuando la lesión es de trabajo — pero el sistema tiene reglas específicas sobre qué doctores puedes ver y cómo se aprueba el tratamiento.
La red de proveedores médicos (MPN)
La mayoría de los empleadores de California usan una red de proveedores médicos (MPN) — una lista de doctores aprobados para tratar lesiones de trabajo. Si tu empleador tiene una MPN, por lo general eliges a tu médico tratante dentro de esa red. Normalmente tienes derecho a cambiar de doctor dentro de la MPN si no estás conforme, y a pedir una segunda o tercera opinión dentro de la red.
Predesignar tu propio doctor
Si antes de la lesión le avisaste a tu empleador por escrito que querías que te tratara tu médico personal (y tu doctor aceptó de antemano), quizás puedas atenderte fuera de la MPN. Esta "predesignación" tiene que estar lista con anticipación — no es algo que puedas hacer después de lesionarte.
Cómo se aprueba el tratamiento: la revisión de utilización
Cuando tu doctor recomienda un tratamiento, no siempre pasa automáticamente. La solicitud pasa por la revisión de utilización (utilization review, o UR) — un proceso donde el seguro revisa si el tratamiento cumple con las guías médicas oficiales de California (MTUS). La UR puede aprobar, modificar o negar una solicitud.
Si la UR niega o cambia un tratamiento que tu doctor dice que necesitas, tienes derecho a pelearlo con la Revisión Médica Independiente (IMR). Mira nuestra guía sobre la IMR para saber cómo funciona.
Tu médico tratante principal
Tu médico tratante principal coordina tu atención y escribe los reportes que mueven todo tu caso — incluyendo si puedes trabajar, qué restricciones tienes y, con el tiempo, si te queda una incapacidad permanente. Como esos reportes pesan tanto, importa mucho que tu doctor entienda bien y deje por escrito cómo te lesionaste y cómo te afecta.
Millas y gastos de tu bolsillo
Te pueden reembolsar las millas que manejas a tus citas médicas y a la farmacia, además de ciertos gastos médicos de tu bolsillo. Lleva una bitácora de fechas y distancias y guarda tus recibos.
